Samper explora con Bolivia la reactivación de Unasur y espera que Brasil ejerza su liderazgo

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El expresidente de Colombia Ernesto Samper arribó al país para explorar con autoridades del Gobierno de Bolivia los mecanismos para reactivar la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que está afectada por una crisis institucional.

Bolivia ocupa la presidencia Pro Tempore del bloque suramericano desde abril de 2018. Cinco países —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú— anunciaron su intención de congelar su participación en tanto no se resuelva el nombramiento del nuevo Secretario General, cargo que había dejado Samper en enero de 2017. A ello se sumaron los desencuentros por la crisis de Venezuela.

“He venido a Bolivia ya que Bolivia tiene la presidencia Pro Tempore de Unasur para estudiar con la Cancillería y con los equipos de Gobierno algunas propuestas que permitieran de alguna manera reactivar los esfuerzos de integración que existen a distintos niveles”, señaló el también exsecretario del bloque regional.

Lamentó, además, que sea su país el que “haya tomado la primera iniciativa de plantear un retiro de algún país de Unasur”, más cuando fueron colombianos los que se hicieron cargo de la mitad de la administración del bloque.

Consultado sobre lo que espera de Brasil, nación que, según los acuerdos, debe asumir la presidencia en abril de este año, el exmandatario colombiano confía que “ejerza un papel de liderazgo constructivo para sacar adelante la región”.

Aseguró que las 23 instancias sectoriales que dependen del organismo multilateral pueden trabajar “perfectamente”.

“Para qué perder ese patrimonio de haber tenido sentados durante 10 años a los ministros más importantes de los 12 países definiendo unas agendas regionales, para qué botar patrimonio por un abismo simplemente porque hay dos visiones de integración”, una vinculada a los aspectos comerciales y otra “más profundo”, cuestionó.

Sin embargo, consideró que esos esfuerzos a los que hace referencia pasan por las “posibilidades que tengamos de superar la profunda crisis que se vive en Venezuela”.

Aseguró que solo hay dos caminos posibles para ese fin: uno “de la fuerza, de la guerra, de la confrontación que es liderado por el Gobierno de los Estados Unidos con una lamentable aquiescencia pasiva de un grupo de países del Grupo de Lima”.

Y un segundo derrotero que tiene que ver con el “consenso amplio alrededor de una negociación para encontrar una salida, como dice el papa Francisco, justa y pacífica”. Sin embargo, a su juicio, esa tarea debe ser acompañada con “un plan de estabilización económica”.

Fuente: La Razón