Aunque algunos le llaman “el hombre de Podemos en la sombra”, la afirmación es falsa y contradictoria porque no hay nadie más mediático, y expuesto a los focos que él. No está ni en el Congreso de los Diputados ni en las instituciones, pero su presencia y, sobre todo, su influencia se siguen notando, y mucho, en la formación morada. Dejó hace ya tiempo la cúpula de Podemos y, aunque se reivindica como fundador y militante de a pie, ha logrado la cuadratura del círculo: convertirse desde fuera en una especie de conciencia crítica, en un componedor entre los distintos sectores enfrentados y, además, ser la cara y la voz del partido en los medios de comunicación cuando, como ahora, vienen mal dadas y da la sensación de que todo saltará por los aires. Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963) es un hombre radicalmente de izquierdas, inteligente, ingenioso, de rápidas respuestas y un irónico a la vieja usanza, de esos que usan el humor para cambiar de tercio cuando le interesa, sin que apenas se note. Si perteneciera a uno de los partidos tradicionales que tanto desprecia, diríamos que es un animal político, un politólogo de libro, a quien alguien definió alguna vez como “el hemisferio izquierdo del cerebro de Pablo Iglesias”, a quien sigue considerando su amigo. Tiene un discurso sibilino e implacable contra su antaño alumno y colega Íñigo Errejón, a quien no llama traidor, pero le acusa de utilizar a modo de felonía a Podemos para crear otro partido con Carmena. Dice que hay un intento de debilitar a Iglesias porque, disparándole a él, intentan dañar la marca; y relata que el error del equipo fundacional de Podemos fue ver a su líder como un amigo y no como secretario general. Afirma que Guaidó está preparando las condiciones para una guerra civil en Venezuela y que la propuesta de Sánchez para ese país ha sido patética.
Menudo follón tienen en Podemos. ¿Esta crisis se puede llevar por delante el proyecto que usted fundó junto a Pablo Iglesias?
Podemos no va a desaparecer, en tanto en cuanto existan las condiciones neoliberales que le dieron vida. Rompió el bipartidismo y el consenso sobre esas políticas neoliberales en la cuarta economía del euro. Eso ha implicado la necesidad de frenarles desde el minuto uno. Pusieron en marcha un “Podemos de derechas”, Ciudadanos, luego un “Podemos de extrema derecha”, Vox, y ahora algunos han maquinado una vuelta de tuerca que consiste en romper Podemos desde dentro para intentar construir un Gobierno del sector conservador del PSOE, junto con Ciudadanos y el partido creado por Manuel Carmena e Íñigo Errejón.
¿Qué le ha parecido el paso de Errejón? ¿Es un acto de traición o producto del hartazgo por el liderazgo de ‘ordeno y mando’ de Iglesias?
Defiendo el cuidado a los compañeros, que es esencial en las fuerzas políticas transformadoras. El suyo es un comportamiento que no se puede presentar como ejemplar. Pertenecer a un partido mientras estás gestando otro en una cena en casa de la alcaldesa es de todo menos edificante.
¿Me está diciendo que Íñigo Errejón ha sido un traidor a Podemos?
Las palabras gruesas no sirven para nada. Que cada cual saque las consecuencias de estos comportamientos. Pero la táctica tiene sus límites. Mi máxima preocupación es que haya una involución conservadora en España, que generalice lo que ha pasado en Andalucía o busque como mal menor asumir un pacto neoliberal con Ciudadanos. Hay que conformar un frente transformador, progresista, amplio y que ocupe ese lugar antaño llamado izquierda y que hoy es más ancho. Y me gustaría que ahí estuviera el partido de Errejón y Carmena.
¿De verdad cree que Errejón y Carmena tienen decidido pactar con Ciudadanos?
Errejón ha hecho bandera política del acuerdo de Sánchez con Rivera. Por cierto, en aquel programa económico subió un 1% el salario mínimo interprofesional (SMI) y ahora ha subido un 22%. Aquí hay un problema de fondo, que es dejar de hablar de política para hablar de posiciones personales. Y los mensajes políticos, con la ilusión para arriba y para abajo, parecen un anuncio de Marina d’Or. Hay decisiones que afectan a millones de personas que se están tomando en cenas, con familiares, y eso no es de recibo en política.
Admita que algo han hecho mal cuando de la foto fundacional de Podemos solo queda Iglesias y los demás se han quedado en el camino…
Seguro. Pero siempre hay un intento de debilitar a Pablo Iglesias, porque disparándole a él intentan dañar a Podemos. Lo que fue una ventaja al comienzo, que era que todos éramos amigos, luego se convirtió en un problema, y eso le ha pasado a Bescansa, a Errejón, a Alegre. No entendieron que Iglesias ya no era su amigo, sino su secretario general. Es mejor decir que Iglesias es un autoritario a decir que tus caprichos ahora deben pasar por los órganos.
Pues muchos creen que Podemos puede morir de éxito, porque acaban de cumplir cinco años y da la sensación de que se desmoronan…
Creo que Podemos es un partido muy joven, y la crisis actual es una oportunidad de reinventarse. Ciudadanos tiene 10 años y el PSOE o el PP décadas. El crecimiento de Podemos se ha producido en poco tiempo y sin pedir dinero a los bancos. El error ha sido no construir una organización política remozada.
¿En qué sentido?
En lograr una estructura de partido-movimiento eficaz institucionalmente, pero al mismo tiempo fresca, conectada con la calle y novedosa. Errejón perdió el congreso de Vistalegre 2, pero se le dio un puesto de relevancia. Desgraciadamente, nunca ha asumido su derrota y ha aprovechado ese espacio para asestar un golpe a Podemos.
¿Qué le parece lo ocurrido con Ramón Espinar? Y, a pesar de todo, ¿irán de la mano de Carmena y Errejón en Madrid?
Errejón tampoco asumió el resultado de Madrid, donde él presentó a Rita Maestre y perdió frente a Espinar. Eso lo ha querido sobrevolar con su relación personal con Iglesias. Eso ha sido un profundo error, propio de un partido joven, donde no funcionan bien los órganos. Espinar fue enormemente generoso renunciando a presentarse a la Presidencia de la comunidad autónoma para solventar un problema en Podemos. Y ahora lo que le ha pasado es que se ha cansado.
¿Entonces su dimisión ha sido solo por cansancio?
A Espinar no se le ha agradecido su generosidad. Errejón nunca quiso hablar con Espinar, porque podía hablar con Iglesias. Errejón era un problema en Madrid gestionado estatalmente, aumentado por el espectáculo Carmena-Errejón. Estos desencuentros han generado un hartazgo en Espinar. Y no le falta razón, porque hay comportamientos inexplicables. Aunque creo que no ha medido bien los tiempos.
¿Usted ve a Espinar fuera de la política o puede ir a las listas de las europeas o en cualquier otro lugar?
Espinar es un cuadro excepcional, y estoy convencido de que no se va a ir de la política, que va a ser un puntal esencial en la tarea que tiene ahora mismo Podemos en la Comunidad de Madrid, que es reinventar lo que hace cuatro años nos inventamos, cuando aupamos a Carmena a la Alcaldía de Madrid.
En resumen, que cree que va a haber un candidato de Podemos a la Comunidad, enfrentándose a Errejón…
Creo que se tiene que abrir un proceso capaz de articularse en torno a la sociedad civil madrileña y de él emergerá un liderazgo, que será mujer, que tendrá que hablar con Errejón a la búsqueda de una candidatura conjunta y, en cualquier caso, de un bloque conjunto.
¿Y puede haber un pacto en Madrid entre PSOE, Cs y el partido de Carmena y Errejón o es una ‘boutade’?
Eso está en la agenda del poder fáctico español. Ellos tienen un plan A, un plan B, e incluso un plan C. En Andalucía su plan fue unir a Vox, PP y Cs, pero para Rivera ese es un ticket complicado, porque pactar con la extrema derecha sobre la cual hay un cordón sanitario en buena parte de Europa no le conviene. Para un partido como Cs, desenmascararse y demostrar que es un partido de derechas sin ningún tipo de escrúpulo tiene un precio porque deja libre el espacio del centro. Por eso, para ellos sería mejor un ticket donde estuviera Ciudadanos, el sector más conservador del PSOE, que incluye a los barones y al susanismo, y el partido de Manuela Carmena e Íñigo Errejón.
Hombre, también Podemos se ha acercado al PSOE, que es lo que en su día quería Errejón…
Errejón lo que planteó fue apoyar un acuerdo programático de Sánchez con Rivera, escrito por Luis Garicano, que es un hombre de la banca, mientras que ahora lo que ha hecho Podemos es arrancarle al PSOE, pese a sus trabas, una subida del 22% del salario mínimo hasta 900 euros, una actualización de las pensiones, más dinero para la dependencia, para la educación pública, para la sanidad pública. Esto no tiene nada que ver con lo que en su día quiso Errejón, porque nada de esto estaba en el acuerdo de Sánchez con Rivera.
Una curiosidad, ¿qué le ha parecido el campanazo que ha dado Pedro Sánchez con la candidatura de Pepu Hernández a la alcaldía de Madrid?
La política corre el riesgo de convertirse en un reality, como el rescate del pobre Julen. Y si los medios han bajado a niveles de vergüenza ajena, esta política de tertulianos de programas del corazón, astronautas, padres de hijas asesinadas, medallistas olímpicos, monologuistas o entrenadores convierte a la política en una continuación de un programa de sobremesa. Aunque todas esas personas sean estupendas. Presentar a la desesperada a una persona querida como entrenador para que también le quieran como alcalde de Madrid es forzar las cosas. Menos estrellas y más electricistas, carpinteros, enfermeras, maestras…
¿Que Iglesias no haya apoyado al PSOE en el tema de los alquileres de las viviendas es una llamada de atención sobre la posibilidad de que no apoye los Presupuestos?
¡Claro! Podemos se presentó con un programa muy nítido: echar a Rajoy y salir de sus políticas, y si no se aprueban políticas para salir de esa etapa, con absoluta rotundidad, no aprobará esos Presupuestos.
Y, si no hay Presupuestos, ¿Sánchez debe convocar elecciones?
El PSOE tiene 84 diputados, porque no quiso los de Unidos Podemos. Si no consigue sacar adelante sus Presupuestos, lo sensato es que convoque elecciones.
¿A ustedes les conviene que haya elecciones ahora, con lo que tienen encima? Porque así no tendrán tiempo para recomponerse…
Si uno mira la situación de Amazon, Alcoa, Panrico, Coca-Cola, el taxi, Glovo, Deliveroo, la sanidad, la educación, los desahucios, el grado de damnificados de las políticas neoliberales es enorme. Y toda esa gente tiene que ser representada por Podemos y sus confluencias, porque son los únicos partidos transformadores frente a las políticas de la austeridad. Las políticas neoliberales siguen, y por eso quieren romper Podemos y hacerlo saltar en pedazos. Sin Podemos, a los poderosos les resultaría infinitamente más sencillo desmantelar todo el Estado social.
¿Vox es un partido de extrema derecha que ha venido para quedarse?
Vox es un partido que actualiza a la derecha española con la europea. Igual que Aznar actualizó a la derecha inyectando neoliberalismo, ahora Vox la actualiza inyectándole esa extrema derecha xenófoba y nacionalista excluyente. Entre los votantes de Vox hay una parte reaccionaria, que siempre ha estado ahí, que quiere patente de corso para humillar a las mujeres, los funcionarios, los jornaleros, etc., pero también hay gente que está enfadada con un sistema que no le da soluciones.
Oiga, ¿Maduro tiene los días contados en Venezuela? Porque la detención de periodistas, entre ellos algunos españoles, es un síntoma del fin de todos los tiranos…
La detención de los periodistas de la agencia Efe es intolerable. Es evidente que hay problemas muy serios en Venezuela, y es muy difícil, si no imposible, gobernar con un país dividido en dos partes. La única solución lógica es la que están planteando López Obrador, el Papa Francisco, el expresidente Zapatero: dialogar y elecciones. Sin diálogo, en Venezuela no hay solución. Y si los locos que siguen a Trump se salen con la suya, habrá una guerra fratricida de terribles consecuencias. Ya ha dicho Bolton, el asesor de seguridad de Trump, que quieren el petróleo de Venezuela, que lo van a gestionar empresas norteamericanas, y que para eso tienen que derrocar a Maduro.
¿Qué le ha parecido la propuesta de Pedro Sánchez de dar un plazo para convocar elecciones?
La propuesta de Sánchez es patética. A Maduro le están apoyando seis millones de venezolanos, China y Rusia, y 130 países de Naciones Unidas. Resulta que vamos los españoles y nos ponemos del lado de Donald Trump, de ese loco que ha mandado de enviado especial a Venezuela a Elliot Abrams, un genocida condenado por el Irangate y golpista en Nicaragua y El Salvador. Sánchez ha perdido una oportunidad de oro de ayudar a la paz en Venezuela, y se ha puesto del lado de los belicosos, de los que buscan una salida como la de Libia y sostienen opiniones de tintes fascistoides.
¿Me estar diciendo que Juan Gerardo Guaidó es un fascistoide? Porque representa el poder legítimo de la Asamblea Nacional…
Es un tipo que está preparando las condiciones para una guerra civil en su país. Y solo un irresponsable hace eso. Presidente autoproclamado desde una manifestación. Y que está siguiendo los mismos pasos que se siguieron en Libia y los demás países productores de petróleo. Por mucho menos de lo que ha hecho Guaidó, nosotros tenemos en la cárcel a políticos catalanes. Y asumo que o Maduro habla con la oposición o no veo salida.
Oiga, ¿lo de Cataluña tiene arreglo con Puigdemont y Torra en un permanente ‘día de la marmota’?
La separación de Esquerra Republicana del PDeCat es una señal de avance. Esquerra Republicana no está en el “cuanto peor, mejor” de Puigdemont, Torra y compañía.
¿Es usted independentista?
No. Aunque defiendo el derecho a sostener esas ideas. Creo que la independencia de Cataluña sería mala para Cataluña, para España, y para Europa. Hay soluciones mucho más luminosas, como que reconozcamos la condición nacional de Cataluña en un país de países como es España, y los catalanes puedan votar su pertenencia al Estado español.
¿Es usuario de taxis o de VTC? ¿Quién tiene razón en esa guerra?
Si la gente que se ha gastado 140.000 euros en una licencia de taxi ve en riesgo la inversión de su vida es normal que se enfade. La liberalización del transporte trae estos problemas. De la misma manera que la gente que hizo negocios comprando VTC va a reclamar sus beneficios. Creo que todo lo que tiene que ver con los transportes tiene que estar regulado, sea el taxi o el VTC, porque el transporte es un bien público. Igualmente, creo que Uber es sinónimo de una manera terrible de entender la economía, donde al final todos vamos a ser chóferes maltratados por alguien que además no paga impuestos aquí. Todos los implicados tienen que discutir y los partidos y la Administración asumir el reto. En esta discusión quiero pensar que debiera ser más fácil discutir con empresas como Cabify, que son españolas, mientras que Uber, como los fondos buitre, solo piensan en saquear. Pero si no entendemos las razones profundas que acompañan a la queja de los taxistas, estaremos dando una vuelta más de tuerca en la pérdida de derechos laborales.

 

Fuente: Economista.es

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