Colombia | Ariel Ávila, subdirector de PARES: “Desde los Acuerdos de Paz el asesinato a líderes sociales se ha incrementado”

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Entrevista a Ariel Ávila, subdirector de PARES
Por Carla Perelló, de la redacción de NODAL
A comienzos de 2019 la Fiscalía de Colombia anunció el asesinato de 231 líderes y liderezas sociales entre 2016 y 2018, todos certificados por las Naciones Unidas. Días antes, el procurador general, Fernando Carrillo, llamó a una “mesa por la vida” a la que convocó al presidente Iván Duque, es que en los diez días que pasaron desde que comenzó el 2019 registró siete asesinatos. A ello se sumó la reaparición tras haber dejado la zona de reincorporación de Miravalle, departamento de Caquetá, de Iván Márquez, el jefe negociador de las FARC en los diálogos de paz que derivaron en el Acuerdo de Paz que firmaron con el gobierno entonces al mando de Juan Manuel Santos. “El Acuerdo perseguía alejar las armas de la política, pero éstas siguen siendo utilizadas para el exterminio físico de los opositores”, dijo y denunció que desde 2016 a la fecha fueron asesinados/as 400 líderes sociales, 85 de ellos excombatientes. En esta entrevista con NODAL Ariel Ávila, subdirector de Fundación Paz y Reconciliación, explica la situación que enfrentan defensores/as de derechos humanos en su país.
La Fiscalía ha dado a conocer cifras sobre el asesinato de líderes y liderezas sociales que señala que en los dos últimos años ha habido 231 casos que están certificados por las Naciones Unidas, pero hay organizaciones sociales y de derechos humanos que señalan unos 400 asesinatos, ¿por qué hay distintas estadísticas con números tan dispares?
La diferencia que hay entre las cifras se debe a dos cosas. Por un lado, analizar qué significa ser líder social. La Fiscalía y el Estado toman una definición restrictiva que es “el que lidera una organización social o una junta de acción comunal”, que es el mecanismo más pequeño de organización en Colombia e integra una organización de víctimas. Se trata de las personas que ejercen un papel institucional. Para muchas organizaciones sociales puede que una persona no sea directora de nada, pero de igual modo tiene un liderazgo en la comunidad. Esa es la primera diferencia que hay y que marca las cifras. La otra, pues, tiene que ver con las fechas de los conteos y con quién certifica y quién no. Ese número de Naciones Unidas generalmente se tiende a ampliar cuando ellos van y verifican en territorio que murió una persona, entonces es posible que sea más amplio.
¿Por qué matan a líderes y liderezas sociales?
Esta es una de las grandes discusiones que hay en este asunto. En particular hay tres opiniones. Por un lado, el gobierno nacional dice que no hay sistematicidad, sino que hay “causas locales”. El argumento que dan es que el victimario, es decir el que mata, no es el mismo actor. Nosotros tuvimos una época muy dura de violencia en los años 80 del siglo XX y después entre los 90 y los primeros cinco años del nuevo milenio derivado de la violencia paramilitar. Entonces había una organización que se llamaba Autodefensas Unidas de Colombia que asesinaban líderes de izquierda por asesinar. Digamos: amanecía el comandante Carlos Castaño con ganas de matar gente e iba y lo hacía. Era la que hacía con su organización. Esta vez no es así. Hay muchos actores criminales matando, entonces, el gobierno dice que no hay sistematicidad. Sin embargo, cuando se mira el perfil de la víctima, del líder/lidereza social asesinado/a, son muy similares: son reclamantes de tierra o de verdad; son personas que querían participar en política o líderes comunales de base que se oponen a economías ilegales, por lo que todo indica que hay gente que contrata sicarios, homicidios por encargo para matar líderes sociales. Es decir, la sistematicidad viene desde la víctima y desde algunos autores intelectuales. Colombia ha tenido tantos años de violencia y tiene un mercado más o menos negro de sicarios que venden servicios de seguridad privada.
¿Qué normativas existen para garantizar la protección de estas personas? ¿Y de qué manera influye en su protección (o no) que el gobierno no considere los asesinatos como sistemáticos? ¿Cuál sería una solución posible a esta problemática?
El gobierno de Juan Manuel Santos, en su momento, y el nuevo, de Iván Duque, han hecho cosas interesantes. Se ha creado un cuerpo élite en la policía, que investiga y está especializado. Está la Comisión Nacional de Garantía de Seguridad con la que se reúne el presidente cada cierto tiempo para hacer seguimiento a los casos. La Fiscalía creó un cuerpo también especializado para la investigación. En Colombia, además, tenemos la Unidad Nacional de Protección (UNP), que protege más de cuatro mil personas, pero nada de eso funciona. Entonces, han hecho muchas cosas pero no funcionan. ¿Por qué no? Pues, porque se cojen los autores materiales pero no los intelectuales. En las regiones colombianas mucha gente se siente con la impunidad de matar, por eso la única solución para parar esto es que se capture a quienes están ordenando cometer estos asesinatos y, en segundo lugar, mientras eso sucede, deben realizar planes de emergencia de protección.
Por otro lado, Iván Márquez exdirigente de las FARC, ha denunciado en los últimos días la falta de cumplimiento de los Acuerdos de Paz, ¿afecta esta situación?
Imagen relacionadaEl asunto es que desde que se hizo el Acuerdo de Paz el asesinato a líderes sociales se ha incrementado porque una vez las FARC se van de los territorios muchos liderazgos sociales pueden visibilizarse, hacerse agentes legales, y a la clase política tradicional pues no le gusta eso, entonces muchos han caído en esa disputa local de política. Y, efectivamente, el gobierno no ha cumplido. Nosotros llamamos a eso una reestructuración unilateral del acuerdo. En el Acuerdo había una reforma política que tenía que garantizar una democratización social, que fue ampliada por el Congreso de la República. También había una reforma agraria; aunque no lo crean, Colombia ha tenido una reforma hace décadas y el nuevo gobierno dice que no la aprueba y el proceso de reincorporación va muy lento. Entonces, ha habido muchas dificultades. Ese es el gran problema.
Fuente: NODAL

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